Estiramientos de Cadenas Musculares

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Los Estiramientos de Cadenas Musculares son una práctica corporal precisa y sencilla creada por Jorge Ramón Gomariz. Tratan de liberar al cuerpo de tensiones profundas, para mejorar la alineación, conservar el movimiento y despertar la consciencia sensorial.

A través de consignas verbales llevamos a cabo determinadas posiciones “inusuales” para experimentar un estiramiento suave, sostenido y consciente.

ECM se enmarca dentro de las técnicas cuerpo-mente y más concretamente dentro de las gimnasias suaves: Antigimnasia, Feldenkrais, Gimnasia Holística, Rolfing, Gimnasia Consciente… Es una práctica humanista, amable, que busca que la persona tome conciencia de sus patrones de tensión a través de la escucha del propio cuerpo. Practicante y facilitador partimos de un pacto, respetar los propios límites físicos (primero hay que reconocerlos) y no rebasar en cada práctica el rango de molestia soportable.

Hablamos en definitiva de otro paradigma, que constituye una alternativa real y necesaria a lo que nos vende el mercado y a lo que hacemos en nuestra vida diaria. Pretendemos el conocimiento, la comprensión y el cuidado de nuestro cuerpo. Nuestro “mantra” particular es “permitir antes que forzar”. Y esto no tiene nada que ver con la reeducación postural; a través de esta liberación de tus tensiones más profundas, confiamos en la autorregulación de tu organismo (Si creas las condiciones necesarias, el cuerpo coloca las cosas en tu lugar).

No es yoga, no son ásanas ni se privilegia un tipo de respiración sobre otras; la mayoría de las prácticas son en descarga, evitando cualquier riesgo sobre tu columna y articulaciones.

Hay dos conceptos clave aquí: la fascia y las cadenas musculares

  • La fascia es una membrana que recubre nuestros órganos, músculos y huesos, envuelve todo nuestro cuerpo, de ahí que se la denomine como “el tejido conectivo” o también como “el órgano de la forma”. Nuestra práctica busca incidir en esta membrana, que recorre todo el cuerpo conectándolo.
  • Trabajamos el cuerpo por cadenas musculares, es decir por conjunto de músculos que realizan la misma función. Françoise Mézières fue una fisioterapeuta francesa que enunció algunas “leyes” nunca rebatidas; una de ellas es que el acortamiento de una parte incide en la totalidad.

Por todo ello trabajamos el cuerpo con un enfoque global, es una práctica que afecta al todo. No realizamos, por tanto, posiciones para incidir analíticamente en un músculo.

La persona que facilita no muestra, sino que guía a través de consignas verbales. Salvo excepciones, no realiza el experimento sino que propone y va guiando la práctica con su voz. Acompaña y se asegura de que entiendas y lleves a cabo correctamente la propuesta. Pero recuerda, es una propuesta que debes adaptar a tu realidad física.

Aquí puedes conocer algunos de los beneficios de la práctica, y seguro que si la afrontas desde la apertura mental y la confianza, ECM te sorprenderá. Incluso si practicas online, desde casa: aquí tienes algunas recomendaciones.

Trabajo con el Potencial Corporal

Disciplina hermana de ECM. Por tanto, gimnasia suave, donde no inducimos a la persona ni reeducamos su cuerpo ni su movimiento, sino que le facilitamos la experiencia directa con su corporalidad. Aquí también aparece la unificación de cuerpo y mente de manera natural.

Si tuviéramos que diferenciarlas, en TPC hay movimiento, incluso hay quien la clasifica como “Terapia de movimiento”. La utilización de materiales para realizar las prácticas y para realizar presiones es más acusada. Y en cuanto a los experimentos, son incontables frente al número más limitado de ECM.

Abundando más, en TPC se emplean herramientas muy variadas, abordamos el tejido muscular y la fascia, los huesos, el sistema esquelético (dimensión estructural). Pero la dimensión funcional es muy importante, se trata de coordinación neuromotriz, se despliegan infinitas posibilidades basadas en el aprendizaje de patrones inusuales de movimiento y trabajo con la “micromovilidad”, haciendo del movimiento una experiencia consciente.

Se trata de sentir, percibir sin que la mente intervenga, facilitar que la persona funcione con mayor libertad, plenitud y consciencia. La experiencia nos dice que, a partir de estas premisas, pueden emerger sentimientos guardados o emociones dormidas, en definitiva, experiencias conmovedoras que generen cambios en la persona a nivel interno que se reflejen a nivel físico.

Podríamos definir TPC como un paso más allá de ECM. Este trabajo sutil de percibir las sensaciones, de tomar conciencia del propio cuerpo, de ponerle palabras a los cambios y compartir con el grupo, es común a ambas técnicas, pero el camino más natural y más fluido es partir de ECM y afinar la percepción y el sentir para poder experimentar plenamente TPC.

Cuando el grupo tiene cierto recorrido, podemos combinar prácticas de ambas disciplinas.