El nombre de Respiro Azul

Aparte de lo manido del término, hay algo semántico en la palabra retiro que nos produce rechazo. Retiro induce a apartarse de algo, a huida. Y nada más lejos de nuestro propósito.

Nuestro tránsito por el trabajo corporal, que forma parte en un 80% del Respiro Azul, nos habla de encuentro con uno mismo, con la verdadera esencia, con ese yo auténtico, oculto con los miles de máscaras y disfraces que adoptamos para sobrevivir.

Estiramientos de Cadenas Musculares, Trabajo con el Potencial Corporal y una concepción muy Terapéutica –no exenta de energía– del Yoga, horadan las corazas protectoras del ego. Lo hacen de una manera sutil, pero implacable. El descanso físico es profundo y lo es así, porque llega acompañado de un descanso mental real. Es lo que tiene ir pidiéndole permiso al cuerpo, sin forzar; manejando un paradigma desconocido todavía por muchos, demasiados.

Y es un Respiro porque solo son tres días: y tres días, suficientes para tomar aire y vivir una experiencia de cuerpo y mente, y así desconectar de lo accesorio y reconectar con lo importante. Tres días intensos en descanso, en liberación de tensiones profundas, físicas y emocionales. Tres días para abordar el cuerpo desde otro sitio, con otro concepto, con otra mirada. Con la convicción de que a través del cuerpo accedemos a la experiencia del momento presente y, por ende, a lo real. Con la experiencia contrastada de que cuerpo y mente son uno y que mientras más los hayas distanciado, más fuerte y más especial será su reencuentro.

Azul porque azul es el mar en su inmensidad; azul, porque azul es el cielo, inabarcable. Inmenso, inabarcable como nuestra esencia, como tú.

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