Juanma Rodríguez

Hablar de mí es hablar de un niño inseguro, temeroso de vivir. Un niño sobreprotegido que construyó murallas a medida que se sentía invadido en la vida. Hablar de mí es hablar de una infancia presidida por mi madre, a la que quería hacer feliz, y por una adolescencia dominada por mi padre, quien yo quería ser.

Mi juventud no fue gran cosa, universitario sin entusiasmo y seductor de “vía estrecha”. No me bastó con imitar a mi padre en lo que me hacía bien, que lo imité también en lo que no tenía que ver conmigo. Por fuera fachada de joven prometedor con el objetivo de ser juez, que se entretenía en la empresa de su padre yendo de Feria en Feria y manejando mucho dinero. Por dentro, un niño roto, escondido de sí mismo, ocultándose tras la sombra de otros proyectos sin un propósito real y propio en la vida. Visto así parece deprimente, pero tengo que reconocer que en medio de todo esto nunca me abandonó cierto sentido sibarita de la Vida. Que hubo momentos de disfrute y que los momentos complicados hicieron asomar virtudes insospechadas en mí.

Pero hablar de mí, sobre todo es hablar de alguien que huía de sí mismo, que no se permitía averiguar quién era verdaderamente y que fraguó una íntima relación con la culpa. Alguien que durante gran parte de su vida vivió en parálisis, sin ilusión ni compromiso consigo mismo.
Ese fue mi siglo XX.

Mi siglo XXI comienza en los estertores del anterior (septiembre de 1999). Conocí a Present.
¿Y desde entonces hasta ahora? Veinte años de descubrimientos, de crisis, de cambios, de búsqueda, de aprendizaje, de dolor, de conquistas, de pérdidas, de alegrías, de Amor y de reencuentro.

No cabría aquí lo que puedo decir de Present. Baste afirmar que movió lo que no se movía, no sin esfuerzo, no sin resistencias, no sin dolor. Siento que a un alto precio para ella. Pero no es tema para este momento ni lugar. Present, inabarcable, y su impacto en mí, merecen mucho más que unas líneas. Llegará.

Nada es comparable a la experiencia, lo demás son palabras, entelequias, “pajas mentales”. Abrirse a la experiencia, dejándote acompañar por los miedos, te transporta a otro sitio dentro de ti. He aprendido de la potencia de lo sutil y que es verdad que todo empieza dentro de ti.

Yoga, Estiramientos de Cadenas Musculares y Coaching. Tres patas para conocerse y comprenderse. Tres áreas de conocimiento y experiencias que han ocupado estos últimos diez años y que han transformado el sufrimiento en esperanza, el vacío en propósito, lo muerto en Vida.

Ojalá encuentres aquí eso que quieres y que eso te lleve a lo que necesitas.

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